Hipólito Mejía da su apoyo a la
resistencia ciudadana a los nuevos impuestos.
El
Presidente Hipólito Mejía considera necesaria la resistencia ciudadana ante los
nuevos impuestos ya que estos aumentarán el costo de la vida, reducirán el
poder de compra de las personas, bajaran la producción y las actividades
económicas, además que aumentaran la pobreza y la desigualdad social.
En
un discurso transmitido a toda la nación por radio y televisión, el ex
mandatario expresó que brinda su apoyo sin reservas a las acciones de
resistencia ciudadana frente a la intransigencia de quienes pretenden imponer
las odiosas medidas que conlleva esta reforma.
En
consecuencia, dijo, “se hace necesario que los ciudadanos y ciudadanas hagamos
valer nuestro derecho a resistir la injusticia que encierra este nuevo aumento
de impuesto”.
VIDEO Y TEXTO
INTEGRO DEL DISCURSO DEL PRESIDENTE MEJIA.
Antes
de abordar el tema principal, deseo expresar mi solidaridad con las miles de
familias dominicanas que están sufriendo a causa de fenómenos naturales
ocurridos en nuestro país y en zonas de los Estados Unidos, donde viven
nuestros hermanos y amigos.
Pueblo
dominicano:
Nuestra
sociedad está indignada, con justa razón, porque se le quiere hacer pagar la
crisis creada por el despilfarro y la corrupción de un gobierno irresponsable,
que violó todas las normas establecidas para gastar los recursos públicos, sin
ningún control y sin tener en cuenta las necesidades de la gente.
La
reforma tributaria que el gobierno de Danilo Medina ha decidido imponer a la
población, no toma en cuenta el drama que padecen las mayorías nacionales.
La
crisis que vivimos no es sólo económica, sino también social, política, moral e
institucional, contrario a lo que plantea el gobierno del Partido de la
Liberación Dominicana.
Señoras
y señores: lo que está en discusión va más allá de una simple reforma
tributaria. La encrucijada que enfrentamos, consiste en decidir si queremos
permanecer como una de las naciones más derrochadoras, más corruptas y con
menos desarrollo humano del mundo, o si por el contrario, queremos ser un país
equitativo, solidario y con igualdad de oportunidades, donde el bienestar de la
gente sea la prioridad del gobierno.
Como
consecuencia de la crisis generalizada que padecemos, la paz pública de la
nación puede estar en grave peligro.
Nuestras
familias, y cada uno de nosotros, sufrimos las consecuencias de las ambiciones
desmedidas de un grupo de aventureros irresponsables, que ha utilizado la
política para enriquecerse y perpetuarse en el poder, a costa del sacrificio y
el sudor de cada uno de nosotros.
Durante
los años de gobierno de Leonel Fernández, vimos surgir una cúpula de
funcionarios cuyo súbito enriquecimiento, ilícito e irritante, contrasta con
las precariedades y penurias que sufre la mayoría del pueblo dominicano.
Esa
ostentación contrasta con la falta de oportunidades que padecen nuestros
jóvenes y mujeres, quienes no encuentran trabajo a pesar de tener la
preparación adecuada.
Ese
lujo de los cómplices de Leonel Fernández contrasta con la pobre calidad de la
educación que reciben nuestros niños, muchos de los cuales se ven obligados a
recibir clases debajo de un árbol por falta de aulas.
Esa
opulencia contrasta con las dificultades que sufren los padres de familia,
quienes tienen que hacer esfuerzos extraordinarios para conseguir el sustento
de sus hijos.
Esa
exhibición de riqueza contrasta con el sufrimiento de los enfermos que
abarrotan los hospitales y no encuentran medicamentos ni atenciones apropiadas.
Esa
abundancia de recursos mal habidos contrasta con el abandono de los sectores
productivos y especialmente de nuestros queridos agricultores, que no reciben
créditos, asistencia técnica, ni ayuda gubernamental, para producir los
alimentos que requiere el país y poder ganarse honradamente el sustento.
Fue
en su afán de garantizar la permanencia de su grupo en el poder y con la
pretensión de regresar a la presidencia en el 2016, que Leonel Fernández generó
de manera ilegal e irresponsable, un déficit de 187 mil millones de pesos en el
presente año.
A
ese déficit tendríamos que agregarle los 225 mil millones de pesos acumulados
en los cuatro años pasados. Es decir, estamos hablando de un déficit total de
412 mil millones de pesos en los últimos cinco años.
Todos
sabemos que esos fondos también fueron usados para la compra de conciencias y
voluntades durante el pasado proceso electoral, así como para montar una
permanente y masiva campaña mediática, dirigida a hacernos creer que nuestro
país vivía un estado de progreso y bienestar.
Esa
campaña impidió durante ocho años que la luz de la verdad brillara en nuestra
patria, pero ahora esa verdad finalmente resplandece y podemos ver la crisis
sin precedentes que hemos heredado de Leonel Fernández.
Frente
a esta crisis de vastas proporciones, que como hemos dicho no se limita a lo
económico, el gobierno ha propuesto como solución una reforma fiscal que le
garantice más recursos.
El
pueblo desconfía de esa Reforma Tributaria, porque el gobierno no está siendo
sincero ni transparente ya que la misma sólo se limita a buscar nuevos
ingresos.
Esa
falta de transparencia se expresa en dos vertientes: La primera, el gobierno no
ha aprovechado esta experiencia calamitosa para establecer responsabilidades
frente a los causantes de esta crisis, ni ha propuesto un régimen de
consecuencias que prevenga que la misma se repita.
La
otra vertiente es que el gobierno, en una nueva actitud de intolerancia,
decidió rechazar las propuestas hechas por las diferentes instancias
organizadas de la sociedad, especialmente las presentadas por el Consejo
Económico y Social de reorientar y mejorar la calidad del gasto.
No
debemos olvidar que ese Consejo es un órgano de consulta establecido en la
Constitución de la República.
El
ejercicio democrático que pareció representar la consulta al seno del Consejo
Económico y Social, lamentablemente se ha desvanecido porque el gobierno
decidió ignorar las recomendaciones surgidas de ese legítimo espacio de diálogo
y concertación.
Frente
al intento de imponer esa reforma, asumo la responsabilidad de explicar al país
los alcances y consecuencias del aumento de impuestos que nos quiere imponer el
gobierno, aprovechando la mayoría mecánica que tiene el Partido de la
Liberación Dominicana en el Congreso Nacional.
Debemos
recordar que los gobiernos del PLD hicieron 6 reformas tributarias,
pidiéndole sacrificios al pueblo bajo el argumento de que las mismas irían en
beneficio del país.
Sin embargo, en todos los
casos, los aumentos de ingresos sólo sirvieron para hacer más rico al gobierno
y a sus funcionarios y más pobre al pueblo.
Ahora está sucediendo lo mismo.
Lo que quieren es aumentar los impuestos directos e indirectos para obtener 189
mil millones de pesos adicionales, en los próximos cuatro años. Sólo en el 2013
la recaudación adicional sería de 47 mil 297 millones de pesos.
Se trata de una reforma fiscal
regresiva, en la cual, la carga principal recae sobre los pobres y la clase
media, que dedican la mayor parte de sus ingresos para consumir los productos
que estarán afectados por el ITBIS y el Impuesto Selectivo al Consumo.
El aumento de dos pesos al
galón de gasolina y al de gasoil, el impuesto a la circulación de vehículos, el
impuesto del uno por ciento del valor del vehículo a la primera placa, tendrán
repercusiones negativas sobre el transporte de carga y pasajeros, así como en
los precios en sentido general.
La ampliación de la base del
ITBIS, para que el café, el azúcar, los aceites y las grasas comestibles, el
yogur y el chocolate paguen un impuesto entre el 8 y el 16 por ciento,
introduce una seria distorsión, que terminará aumentando también los precios de
todos los productos de primera necesidad.
A pesar de que en la propuesta
del gobierno no están incluidos, el arroz, las habichuelas, la carne de pollo,
los huevos, la leche, las frutas y los vegetales, lo cierto es que los precios
de esos productos aumentarán debido a que los impuestos que se aplicarán a los
primeros, afectarán de manera indirecta a todos los artículos que forman parte
de la canasta familiar.
El poder de compra de los
profesionales y de la clase media en general, será reducido sensiblemente
mediante el aumento de los impuestos directos.
El impuesto de un diez por
ciento al ahorro, el pago anual de doce mil pesos por parte de los pequeños
negocios, así como el congelamiento por inflación de los ingresos de personas
físicas entre otros, son golpes mortales a la economía de la clase media.
El precio de la canasta básica
aumentará de 27 mil a 35 mil pesos mensuales, como consecuencia de los nuevos
impuestos.
Esto disminuirá el consumo de
la población e impactará negativamente en la producción nacional y en el
empleo, incrementando los niveles de pobreza.
Además del impacto negativo de
esta reforma en lo económico y lo social, debemos destacar lo que ella
significa para el funcionamiento de nuestras instituciones.
Con la imposición de esta
reforma se estaría violando el Artículo 36 de la Ley de Estrategia Nacional de
Desarrollo 2030, que consigna que debe llegarse a un pacto fiscal con las
fuerzas políticas, económicas y sociales, para un proceso de restructuración
fiscal integral.
Esta
reforma no es sostenible porque no contribuye a estimular los sectores productivos,
ni fomenta el ahorro interno y tampoco eleva la calidad del gasto social.
Lo
que en realidad persigue esa reforma es más dinero para continuar
despilfarrándolo, de la misma manera que lo hizo el gobierno anterior. La
mayoría de sectores la rechazan por injusta e inoportuna.
En
consecuencia, se hace necesario que los ciudadanos y ciudadanas hagamos valer
nuestro derecho a resistir la injusticia que encierra este nuevo aumento de
impuesto.
La
resistencia ciudadana es necesaria porque los nuevos impuestos aumentarán el
costo de la vida, reducirán el poder de compra de las personas, bajarán la
producción y las actividades económicas y aumentarán la pobreza y la
desigualdad social.
Dominicanas
y dominicanos: ustedes saben que siempre he sido un ente de moderación y
diálogo.
A
lo largo de mi vida he demostrado mi compromiso con la democracia y el
fortalecimiento de las instituciones del país. Reitero ante ustedes, mi
decisión de continuar por ese camino.
Ahora
bien, frente a la intransigencia de quienes pretenden imponer las odiosas
medidas que conlleva esta reforma, doy mi apoyo a las acciones de resistencia
ciudadana.
Esta
resistencia ciudadana, que se manifiesta ya en acciones de diversas
organizaciones sociales, encuentra justificación ética y moral, de manera
particular, en el documento público dado a conocer por el Consejo Económico y
Social el pasado 26 de octubre.
En
ese documento el CES da cuenta al país de la actitud arrogante e indolente del
gobierno, al suspender el diálogo. En efecto, el gobierno decidió enviar al
Congreso de manera apresurada y unilateral su propuesta de reforma fiscal.
Señoras
y señores: consciente de que debemos de impulsar acciones que contribuyan al
fortalecimiento de nuestro sistema democrático y social, hago las siguientes
propuestas y demandas:
En primer lugar:
solicitamos que el gobierno retire del Congreso Nacional su propuesta de
reforma, para retomar el camino del diálogo, que permita alcanzar un pacto
fiscal consensuado, que se traduzca en mayor bienestar para la gente.
En segundo lugar:
proponemos que sea en el año 2013 cuando se discuta junto al empresariado, la
sociedad civil y los partidos políticos, una reforma fiscal integral.
En tercer lugar:
proponemos que el presupuesto para el año 2013 tenga como referencia la
estructura de gastos del presupuesto del año 2011 tal y como lo consigna el
informe detallado de la Comisión Económica de nuestro Partido Revolucionario
Dominicano.
En cuarto lugar:
proponemos que esta reforma fiscal integral, sea vinculada de manera explícita
al cumplimiento de las normas institucionales, que obligan al uso de los
recursos públicos con transparencia y equidad, tanto en lo territorial como en
lo sectorial.
Finalmente:
demandamos que se aplique la Constitución y la Ley de Presupuesto, especialmente
en lo que se refiere a las faltas e infracciones cometidas por los funcionarios
responsables del manejo de los fondos públicos.
Digámoslo bien claro: quienes
malversen los recursos públicos tienen que enfrentar las consecuencias de sus
actos.
Señoras y señores: estamos en
un momento crucial para nuestra Patria. Enfrentemos con responsabilidad las
dificultades actuales para, recorrer juntos el camino hacia el desarrollo
sostenible y trabajar por la solución de los graves problemas que afectan la
Nación.
Este no es un momento para
imposiciones sino para el diálogo. No es momento para el autoritarismo sino
para la concertación.
El ejercicio de nuestros
derechos democráticos, con apego a los principios y valores sobre los cuales
descansan las instituciones de nuestra querida Patria, se concretiza en la
resistencia ciudadana a un aumento de impuestos como el que se nos quiere
cargar a toda costa.
En la búsqueda de la paz social
y la construcción de una sociedad justa y solidaria, no hay lugar para la
indiferencia.
Sólo con nuestra participación
decidida como ciudadanos y ciudadanas responsables, seremos capaces de
construir una mejor República Dominicana.
Que Dios Todopoderoso nos
bendiga a todos.
Muchas gracias.
Redaccion: ANDRES MATOS
Publicacion: PAVEL CAMPOS
Informa:
REDES SOCIALES
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