Hipólito Mejía pide próximo gobierno
Concertación que priorice agenda de los problemas principales de la nación y
respeto a la autonomía de las organizaciones políticas.
El
Presidente Hipólito Mejía reclamó una concertación basada en el respeto a la
vida interna de las organizaciones y un compromiso a partir de una agenda que
contemple la solución de los principales problemas de la nación.
En
una alocución al país a través de una red de radio y televisión Mejía se
dirigió al Presidente Electo Danilo Medina, en los siguientes términos ¨tenemos
un compromiso con el país, por lo que siempre estaremos dispuestos a ofrecerle
nuestro concurso en aquellas acciones dirigidas a beneficiar a las grandes
mayorías.
Enfatizó
“Quiero expresarle con toda claridad al presidente Danilo Medina que la actitud
que asumiremos frente a su gobierno, dependerá más que de las palabras, de los
hechos de su gestión¨.
En
su discurso donde criticó la pobre gestión del Presidente Leonel Fernández,
Mejía señaló la quiebra del sector agropecuario, el aumento desmesurado de las
importaciones y el enriquecimiento de personeros del gobierno en la concesión
de permisos de importación de alimentos.
Además,
la falta de respaldo a la educación, el aumento de la pobreza extrema en el
país, el dominio del Congreso y los tribunales superiores, lo cual representa
un peligro para la democracia y el respeto a los derechos humanos.
Afirmó
que el gobierno que termina deja a nuestra sociedad sumida en un profundo
deterioro económico, moral e institucional, producto del ejercicio
irresponsable del presidente Leonel Fernández y de la complicidad con que
permitió que la corrupción infectara todos los niveles de su gobierno.
“Nunca
antes en la vida democrática de nuestra nación, un gobierno había sido tan
descarado en el uso de los recursos públicos, para el beneficio particular de
funcionarios y dirigentes del partido gobernante” dijo.
Reiteró
su compromiso de trabajar junto al pueblo para hacer realidad sus aspiraciones por
mejores condiciones de vida y por el rescate y fortalecimiento de las
instituciones democráticas de la nación.
A
continuación se copia el texto completo del discurso del Presidente Mejía:
Pueblo dominicano:
A pocos días de la juramentación del
nuevo gobierno, me dirijo al país para reiterar el compromiso, que anunciamos
el 22 de mayo, de que trabajaremos junto al pueblo para hacer realidad sus
aspiraciones por mejores condiciones de vida y por el rescate y fortalecimiento
de las instituciones democráticas de la nación.
En ocasión de finalizar el mandato del
actual gobierno y el ascenso al poder de un nuevo presidente, fruto de un
proceso electoral altamente cuestionable, le hablo al país, en nombre de más de
dos millones de dominicanos y dominicanas, que votaron a favor de nosotros y de
las propuestas que hicimos a nombre del Partido Revolucionario Dominicano y los
partidos aliados.
Permítanme expresarles una vez más mi
gratitud a las mujeres, hombres y jóvenes, dentro y fuera del país, que
desafiaron la feroz campaña de mentiras y diatribas financiada con recursos del
Estado y respaldaron con entusiasmo y valentía la esperanza de cambio que
representaba nuestra candidatura.
El gobierno que termina deja a nuestra
sociedad sumida en un profundo deterioro económico, moral e institucional,
producto del ejercicio irresponsable del presidente Leonel Fernández y de la
complicidad con que permitió que la corrupción infectara todos los niveles de
su gobierno.
Nunca antes en la vida democrática de
nuestra nación, un gobierno había sido tan descarado en el uso de los recursos
públicos, para el beneficio particular de funcionarios y dirigentes del partido
gobernante.
Tampoco ningún gobierno había
mantenido la masiva y costosa campaña mediática, que durante estos ocho años ha
sostenido Leonel Fernández, tratando de vender la imagen de un presidente que
trabaja a favor del bien común.
Se ha pretendido convencer al pueblo
de que su legado lo convierte en un Mesías, que busca perpetuarse en la
dirección del Estado como garante de la tierra prometida.
Pero la herencia que Leonel Fernández
deja al país, es muy distinta al paraíso que dibuja la engañosa y delirante
maquinaria de propaganda que le acompaña y que ha costado a la sociedad más de
48 mil millones de pesos durante los 8 años de gobierno peledeista.
Lo cierto y doloroso es que durante el
gobierno que finaliza, no se ha resuelto ni un solo de los problemas
estructurales de nuestro país, a pesar de ser el gobierno que más recursos
económicos ha manejado en toda la historia de la República.
Al contrario, una buena parte de esos
problemas se han agudizado y podrían agravarse si permitimos que el país
continúe el rumbo que lleva.
A Leonel Fernández le faltó voluntad
política para aplicar el 4% del PIB a la Educación y permitió que la enseñanza
pública cayera a uno de los tres últimos lugares en el mundo, según el informe
del Foro Económico Mundial del 2011.
El desempleo fue otro de los renglones
que aumentó durante el gobierno que concluye, lo que se tradujo en un mayor
nivel de pobreza para el pueblo dominicano. Sólo en las zonas francas textiles
se perdieron más de 90 mil empleos.
Según afirma el Foro Económico Mundial
la competitividad del país cayó del lugar 64 al 110 de un total de 142 países
evaluados.
Esto ha repercutido en el estancamiento
de nuestras exportaciones y en el aumento desmesurado de las importaciones, que
ya sobrepasan los 18 mil millones de dólares.
Como señalan los empresarios, el
fracaso del gobierno en el manejo del sistema eléctrico es una de las
principales causas de la baja competitividad de los sectores productivos.
El gobierno del PLD deja una deuda con
los generadores superior a los 800 millones de dólares y una carga al Estado
que supera los mil millones de dólares anuales de subsidio, aunque la tarifa
fue aumentada en más de un 33 porciento.
Ahora los apagones son más frecuentes
e interminables y los dominicanos pagamos la energía eléctrica más cara de la
región.
El endeudamiento público, que alcanza
niveles verdaderamente alarmantes, también es parte fundamental del legado
funesto que nos deja Leonel Fernández.
Su gobierno deja una deuda pública
superior a los 25 mil millones de dólares, equivalente a la astronómica suma de
980 mil millones de pesos, monto que representa más de dos veces el presupuesto
anual de la Nación.
Ese monto es tres veces la deuda
acumulada por el país desde su fundación en 1844, hasta el año 2004.
Lo peor de todo, es que esos recursos
no fueron invertidos en la educación ni en la infraestructura productiva del
país, sino que fueron usados para financiar los caprichos del Presidente de la
República, sin tener en cuenta las necesidades de la gente y sus comunidades.
Una parte sustancial de esos recursos
ha ido a parar a los bolsillos de muchos de los funcionarios del gobierno y
dirigentes del PLD, como se demostró con el caso de los 130 millones de dólares
del préstamo con la Sun Land, sin que nadie haya sido sometido a la acción de
la justicia.
Indigna saber que el pueblo tendrá que
pagar esas deudas.
Con justa razón, la organización
Transparencia Internacional sitúa a la República Dominicana como uno de los
tres países más corruptos del mundo. Ese también es un legado, pero un legado
funesto de Leonel Fernández.
Donde el Presidente Fernández deja su
estampa más triste, es en la creciente e irritante desigualdad social que
padece la sociedad dominicana.
Es un hecho comprobado y a la vista de
todos, que la desigualdad y la exclusión social, se han agudizado en estos
últimos ocho años.
En efecto, en el 2011 el 20% más rico
de la población concentraba el 56% del ingreso nacional, mientras que el 20%
más pobre apenas recibía el 4%.
La periodista de investigación, Minerva Isa,
en una publicación reciente señala que en nuestro país sólo el 6% de la
población disfruta de un bienestar económico similar al de los países
desarrollados, mientras el resto de la población vive en condiciones de
precariedad similar a las de los países más pobres del hemisferio.
También, la prestigiosa Corporación
Latino Barómetro indica que el 34% de la juventud dominicana ni estudia ni
trabaja, cuando este mismo parámetro es de 15% en Sudamérica.
La situación que evidencian estos
indicadores pone de manifiesto la obligación ineludible del próximo gobierno de
enfrentar con políticas públicas acertadas, el drama de la desigualdad que
constituye una amenaza para la paz social.
El estado de inseguridad que se vive
en todo el país es otra de las calamidades que nos deja el Presidente Leonel
Fernández.
Esto lo comprueba el informe del Foro
Económico Mundial que califica a República Dominicana como el país de América
Latina que ha experimentado el mayor aumento en el crimen y la inseguridad
ciudadana.
La quiebra del sector agropecuario es
otro de los mayores fracasos que deja como herencia el gobierno saliente.
La falta de atención a la agricultura
y el abandono de la asistencia técnica y el financiamiento al pequeño
productor, ha convertido al campo dominicano en el escenario de mayor pobreza
del país.
El gobierno de Leonel Fernández quebró
a los productores agropecuarios a quienes les adeuda la suma de 6 mil 617
millones de pesos.
Sólo a los arroceros, les adeuda mil
250 millones de pesos por concepto de pignoración.
La producción de pollo, leche y cerdo
está expuesta a un peligroso descalabro, debido a la irresponsable importación
de estos bienes, permitida y estimulada por la administración saliente, así
como por la falta de una política de apoyo a la siembra de granos para la
industria pecuaria.
El Presidente Leonel Fernández
prefirió favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, a quienes las
importaciones les generan colosales comisiones, sin importarle que las mismas
destruyan el aparato productivo nacional.
Esta realidad se evidencia en el hecho
de que en el año 2004 la importación de alimentos fue de 460 millones de
dólares, mientras esas mismas importaciones aumentaron a mil 200 millones de
dólares en el 2011, para un incremento de 257 porciento.
La privatización de las empresas
públicas constituye otra herencia dolorosa de las administraciones del Partido
de la Liberación Dominicana.
Este proceso ha significado la pérdida
de miles de empleos, el abandono de importantes recursos productivos
generadores de riquezas y el creciente impacto fiscal, como ha sucedido con el
sector eléctrico.
Sólo con la destrucción de la
industria azucarera estatal, el país perdió más de 50 mil empleos directos y
150 mil indirectos. Esto ha sumido en la pobreza a amplios segmentos
poblacionales que dependían de la industria cañera.
En el plano institucional, la huella
de Leonel Fernández no puede ser más siniestra.
En efecto, la concentración de todos
los poderes públicos que se ha agenciado el Presidente de la República, es una
verdadera amenaza al equilibrio y al control que requiere el buen
funcionamiento de una genuina democracia política y social, única garantía del
ejercicio plural de los derechos y deberes ciudadanos.
Hoy, las instituciones del sistema
judicial son más débiles porque están sujetas a la voluntad del Poder
Ejecutivo. Hoy, no podemos hablar de un verdadero Estado Social de Derecho.
Es penoso ver cómo la mayoría de los
responsables de aplicar la Constitución, los códigos y las leyes, las
interpretan de acuerdo a las instrucciones y conveniencia de aquel a quien
consideran su dueño.
La degradación política promovida por
Leonel Fernández mediante el uso de los fondos públicos, para comprar
conciencias, voluntades y votos, es parte de la triste herencia que nos deja el
gobierno que termina.
Es un hecho documentado que el
gobierno del PLD, con el silencio cómplice de la Junta Central Electoral,
utilizó más de 60 mil millones de pesos de los fondos públicos, en el proceso
electoral recién pasado, para financiar toda clase de abusos y componendas,
para impedir que la voluntad del pueblo se hiciera realidad en las urnas.
Los señalamientos anteriores
evidencian que el país tiene retos tan cruciales, que para el gobierno
enfrentarlos con éxito necesita, más que nunca, de la concertación con las
diferentes fuerzas políticas, económicas y sociales.
Una concertación basada en el respeto
a la vida interna de las organizaciones, y un compromiso a partir de una agenda
que contemple la solución de los principales problemas de la nación.
Quiero expresarle con toda claridad al
presidente Danilo Medina que la actitud que asumiremos frente a su gobierno,
dependerá más que de las palabras, de los hechos de su gestión.
Estamos conscientes que el país no
resiste que el nuevo gobierno continúe la carrera irresponsable de gastos
extravagantes, propios de las administraciones del PLD.
Es tiempo de austeridad. Y voy a
decirlo bien claro: nosotros no apoyaremos ninguna reforma tributaria que
perjudique a la población, ni a los sectores productivos.
Nos mantendremos vigilantes para
impedir que sea el pueblo quien pague el desastre financiero creado por el
gobierno saliente, que en lo que va de año acumuló un déficit fiscal de 78 mil
270 millones de pesos.
Nuestros economistas proyectan que
para finales de diciembre, este déficit se situará en 118 mil millones de
pesos, lo que tendrá graves consecuencias para las familias dominicanas.
El contacto directo que tuvimos con
los sectores nacionales, en busca de la Presidencia de la República, lo
retomaremos a partir de los próximos días para trabajar junto a la sociedad
organizada, y procurar que el gobierno cumpla con su deber de solucionar los
problemas que afectan a la mayoría del pueblo.
Seremos porta-estandarte de las
demandas de la sociedad. Allí donde la gente lucha y se esfuerza por mejores
condiciones de vida, allí estaremos presentes.
El deber de cada perredeista, es
trabajar para que el Partido Revolucionario Dominicano siga siendo la voz
fuerte, democrática y comprometida con la libertad, la justicia social y el
fortalecimiento de las instituciones.
Los hombres y mujeres que amamos
nuestro Partido no permitiremos que la voz del PRD sea silenciada, como buscan
aquellos que pretenden sembrar la desesperanza y desmoralizar a nuestra
organización para ponerla al servicio de particulares intereses.
Ningún perredeista debe prestarse a
hacer negocios con la política y mucho menos a hacerle el juego al gobierno.
Somos conscientes, que sólo el
trabajo, el apego a los principios, la disciplina y el respeto a los méritos de
los compañeros y compañeras, garantizan la unidad y la fuerza que se necesita
para alcanzar el poder, y desde el poder construir la democracia social y
establecer en el país un verdadero Estado Social de Derecho.
Los perredeistas tenemos que
fortalecer los organismos de nuestro Partido y abrir la organización a todas
las personas interesadas en participar en política.
En el PRD no debe haber lugar para el
autoritarismo, ni para el irrespeto a los estatutos.
Con ese espíritu, debemos encaminarnos
desde ya, hacia la convención del año próximo, como mandan nuestros Estatutos.
Este será el mejor tributo que podemos
rendir a la memoria de nuestro líder de siempre José Francisco Peña Gómez.
La construcción de una verdadera
democracia, es aún una tarea pendiente en nuestra sociedad, a la cual quiero
referirme.
En las elecciones pasadas, el gobierno
cometió graves y serias irregularidades que demuestran la fragilidad de nuestro
sistema político.
En ese proceso se vulneró el derecho
fundamental de elegir y ser elegido en condiciones de igualdad.
Nuestra sociedad no puede permitir que
se repitan en unas elecciones el abuso de poder, la compra de conciencias, la
violación de los derechos ciudadanos, la participación activa de militares,
policías y miembros del Ministerio Público, que todos vimos el pasado 20 de
mayo.
Estamos decididos a impulsar acciones y
políticas públicas que fortalezcan el ejercicio democrático y contribuyan a
erradicar, de una vez y por siempre, esas malas prácticas.
Consecuentemente, invitamos a los
partidos políticos, a los movimientos sociales, a la sociedad civil y a los
ciudadanos independientes, a trabajar juntos por la aprobación de una Ley
Electoral, así como una Ley de Partidos Políticos y una Ley de Garantías
Electorales que sean fruto de la concertación
Presidente Danilo Medina, tenemos un
compromiso con el país, por lo que siempre estaremos dispuestos a ofrecerle
nuestro concurso en aquellas acciones dirigidas a beneficiar a las grandes
mayorías.
En ese sentido, el país espera que a
partir del 16 de agosto su gobierno impulse, entre otras, las siguientes
acciones:
Honrar el compromiso del 4% a la
Educación, que firmamos bajo los auspicios de la Sociedad Civil.
Apoyar los sectores productivos,
especialmente el sector agropecuario, el industrial, el turístico, las micro, pequeña y
mediana empresas, la metalmecánica, la minería y las exportaciones.
Ejecutar políticas que promuevan la
generación de empleos, especialmente, para los jóvenes y las mujeres, así como
la reducción del alto costo de la vida.
Sanear y consolidar el Sistema
Dominicano de Seguridad Social para que ninguna persona carezca de la justa
protección del Estado.
Perseguir y castigar de manera
eficiente la delincuencia, el narcotráfico y la corrupción.
Garantizar
la seguridad ciudadana.
Enfrentar el grave problema de la
energía eléctrica.
Distribuir equitativamente la
inversión pública con criterios regionales y sectoriales.
Y, promover la aprobación de las leyes
Electoral, de Partidos Políticos y de Garantías Electorales.
Pueblo dominicano, estoy convencido
que para superar los grandes desafíos de nuestra sociedad, es imperativo que el
nuevo gobierno sea capaz de dar ejemplo de trabajo, austeridad, transparencia y
comedimiento en la conducción de los asuntos públicos.
Pido a Dios Todopoderoso que ilumine y
bendiga a nuestro pueblo.
Muchas gracias.
Redaccion: ANDRES MATOS.
Publicacion: PAVEL CAMPOS.
Redaccion: ANDRES MATOS.
Publicacion: PAVEL CAMPOS.

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